Convocatoria ONPE 2026: esta vez, la mejor apuesta es no jugar
La palabra “convocatoria” explotó este martes 24 de febrero de 2026, y no fue por un clásico ni por una final, fue por la ONPE, por esos 23 mil puestos que ofrecen S/ 2.000 y por una charla nacional que mezcla chamba, urgencia y expectativa. Seco. Cuando un tema brinca de la política al buscador masivo, también cae en grupos donde se conversa de probabilidades. Yo lo veo así, aunque suene frío: acá no hay valor para meter una apuesta.
Y sí, la comparación con el fútbol peruano sale sola. Tiene lógica. En la previa del Perú vs Nueva Zelanda de noviembre de 2017, la emoción empujó decisiones apuradas y mucha gente no apostaba por cálculo, apostaba por desahogo, por esa necesidad de sentir que hacía algo en medio del ruido. Se ganó 2-0 y fue una noche gigante, claro, pero la lección iba por otro carril: cuando sube la temperatura emocional, el análisis se achica. Eso pesa. Con la convocatoria ONPE pasa algo parecido, solo que fuera de la cancha.
Mucho ruido, poca señal útil
Los datos que sí están en la mesa son claritos: 23.000 vacantes anunciadas para coordinador de mesa, pago de S/ 2.000 y una lista pública de 2.769 coordinadores ya difundida para revisión y eventuales tachas. Con eso alcanza para dimensionar el proceso, pero no para calcular “chances” personales con precisión quirúrgica. Cortito. Si alguien te vende una probabilidad exacta de ingreso sin separar distrito, historial de postulantes, filtros documentarios y tiempos administrativos, te está floreando, humo puro.
Cuando un mercado informal intenta volver eso números de apuesta, normalmente inventa cuotas imaginarias montadas sobre ansiedad colectiva. Ahí aparece el error más caro. Confundir tendencia de búsqueda con probabilidad real de éxito. Que un tema tenga 200+ búsquedas trending no mejora tu opción de quedar seleccionado; solo confirma que hay más gente mirando la misma puerta, y nada más.
A mí esto me hace acordar al Apertura 2024, cuando varios pagaron de más por Universitario tras dos triunfos al hilo y una narrativa infladísima de invencibilidad, porque el equipo iba bien, sí, pero el precio ya venía recargado de entusiasmo. Tal cual. En procesos como esta convocatoria pasa lo mismo: no evalúas una cuota, estás comprando sobreprecio emocional. Y eso, en apuestas, casi nunca sale bien.
El sesgo que más castiga: creer que “esta sí sale”
Hay un patrón psicológico viejo: lees requisitos, ves montos atractivos y sientes que ya estás “más cerca” del resultado. No. Estás más informado, que es distinto, distinto de verdad. En gestión de riesgo, información incompleta con confianza alta es un combo bravo, como lateral que se manda sin relevo y deja 40 metros regalados a su espalda.
En PelotaInfo yo lo pondría así: esta no es semana para buscar adrenalina financiera, es semana para blindar caja. Si ya vienes golpeado por una mala racha en Champions o Liga Profesional, meter plata extra en pronósticos paralelos sobre un proceso administrativo te empuja al tilt, y el tilt te pasa factura al toque. Real. Porque a veces la jugada más valiente es no moverte.
La mirada contraria existe, pero no alcanza
Sí, hay quien dice que siempre se puede “jugar pequeño” en eventos con alta conversación: montos mínimos, retorno potencial alto, riesgo acotado. En teoría, suena lindo. En la práctica, cuando no existe mercado regulado ni reglas de liquidación transparentes para algo así, ni siquiera manejas cómo se valida el resultado final. Apostar sin marco claro no es audacia; es regalar ventaja.
También escucho la otra: “si tanta gente habla de la convocatoria, algo se puede rascar”. Ese argumento nace mal. Popularidad no es oportunidad. En fútbol lo vimos mil veces: el favorito mediático concentra tickets y la cuota se deforma hasta quedar casi inútil para largo plazo. Acá ni cuota formal bien hecha hay; hay percepción, rumor y apuro.
Lo más sensato, hablando claro, es separar planos. Si te interesa la convocatoria ONPE, juega el partido real: revisar requisitos, fechas oficiales, documentación y canales de observación. Si te interesa cuidar bankroll, esta semana la decisión ganadora es otra: cero exposición en apuestas alrededor de esta conversación. Cero. Ni una fichita, ni “para probar”.
La enseñanza queda ahí, y sirve para marzo también. Directo. Igual que en aquel Perú 2-1 Ecuador de 2013 en Lima, cuando la urgencia te hace correr más de lo que da el cuerpo, acá conviene bajar pulsaciones y temporizar, aunque cueste, aunque pique. No todo evento caliente merece ticket. Esta vez, cuidar el bankroll es la jugada ganadora.
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